Día mundial Sin Tabaco - ¿ Qué le pasa al cuerpo cuando deja de fumar ?

Internacionales 31 de mayo de 2018 Por
El 31 de mayo es el Día Mundial Sin Tabaco. Si fumar enferma desde la primera pitada, dejar el cigarrillo trae beneficios inmediatos en la salud y la calidad de vida.
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Según la Asociación Argentina de Tabacología (AsAT), en la Argentina mueren 40 mil personas al año por enfermedades asociadas al cigarrillo. El consumo de tabaco es todavía la principal causa de enfermedad, discapacidad y muerte en el mundo. Para concientizar sobre la importancia de dejar de fumar, y en el Día Mundial Sin Tabaco, Farmacity repite hoy la campaña #ElUltimoPucho, un desafío que se volvió viral el año pasado y que tiene un eje claro: es más fácil dejar de fumar si es por alguien. En 2017, muchas personas se hicieron eco y subieron un video proponiéndose apagar el último cigarrillo por un ser querido o animando a un familiar o amigo a hacerlo por ellos.

El lado B

La nicotina produce una adicción alta y hay que estar preparados mentalmente porque, al segundo o tercer día de dejar de fumar, los niveles de nicotina en sangre bajan sustancialmente y se desata la crisis de abstinencia. El cuerpo pide nicotina como si tuviera sed y el cigarrillo fuera agua. “En los primeros dos o tres meses es cuando se presenta el síndrome de abstinencia y se pueden manifestar distintos síntomas: irritabilidad, dolor de cabeza, aumento de sudoración, más apetito y ansiedad. Las dos o tres primeras semanas son las más críticas. Pero hoy tenemos medicación probada científicamente que disminuye la sintomatología y triplica las chances de tener éxito en dejar de fumar. En ese lapso, la persona se siente mal, pero tiene que estar tranquila y saber que el cuadro de abstinencia finalmente pasará y que su salud ya está mejorando”, sostiene Bergman. “Después de atravesar esas semanas críticas, se siente libertad y un aumento de la autoestima por dejar atrás la dependencia”, celebra Aslanián.

Ya sin la abstinencia física, no se siente la necesidad de fumar pero pueden quedar las ganas de hacerlo. “Es probable que al ex fumador le den ganas de encender un cigarrillo en momentos puntuales, pero eso no es lo mismo que la necesidad física. Ahí es fundamental que tenga claro por qué dejó el cigarrillo. Aquello que lo motivo, es lo que tiene que seguir siendo un faro desde el que pueda sostener su nuevo hábito: vivir libre de humo”, dice Bergman. A la famosa (y negadora) frase “De algo hay que morir”, el médico responde: “Todos vamos a morir, el tema es ver con cuánto bienestar queremos vivir y cómo uno llega a morirse. Porque el tabaco te va matando de a poco y con cada cigarrillo desmejora tu calidad de vida”.

Cuanto más se tarda en dejar el cigarrillo, menos años de vida se recuperan –se estima que los fumadores viven diez años menos que quienes no fuman-, pero siempre se obtiene calidad de vida. “Cuanto antes se deje, mejor, pero nunca es tarde. Hay pacientes que, aun con cáncer, se deciden a no volver a fumar y se benefician de una mejor respuesta al tratamiento de quimioterapia”,

Por los otros o por vos, #ElUltimoPucho es hoy.

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