Luego de que Cristian Herrera, de 21 años, falleciera el pasado 1 de agosto en el barrio La Costanera, Tucumán, sus familiares solicitaron a Defensa Civil el servicio de sepelio gratuito que brinda el gobierno para familias vulnerables y, para su sorpresa, recibieron un ataúd de cartón.

Según relató Rosa Abregú, la madre del joven que se quitó la vida, los empleados de la funeraria colocaron el cuerpo de su hijo en un cajón de cartón. Indignados por la situación, varios familiares y allegados difundieron las polémicas imágenes a través de las redes sociales.

“Nos enteraron por redes sociales lo que sucedió con esa familia. No tienen ninguna explicación lo sucedido y realmente es doloroso para la familia que pierde un ser querido”, José Gandur, Secretario de Gestión Administrativa del ministerio de Desarrollo Social, que está encargado de regular los contratos con las empresas prestadoras.

Según afirmaron los representantes de La Nueva M.G, la funeraria que prestó servicios a la familia Herrera, el gobierno de Tucumán sabía que no disponían de ataúdes de madera para ese servicio y que, por lo tanto, el entierro se realizaría mediante un sistema conocido como RestBox «Kit para indigentes».

Según la página oficial, este kit incluye un ataúd ecológico, una funda biodegradable, la bolsa para el cadáver, un par de guantes y barbijos.

«Eso no se lo pueden hacer ni a un perro. Yo cuento lo que pasamos porque no quiero que esto le suceda a otra familia”, se lamentó la madre de Cristian.

 

Al llegar al cementerio, los empleados del lugar le advirtieron que estaba prohibido sepultar el cuerpo en un ataúd de cartón, por lo que debieron comprar un cajón de madera a muy bajo costo para realizar inhumar al difunto.

Por su parte, el legislador José María Canelada solicitó a la comisión de Derechos Humanos de la Legislatura que se realice un pedido de informe a Gabriel Yedlin, ministro de Desarrollo Social. «Lo que ocurrió es inadmisible y alguien debe dar explicaciones por este lamentable hecho», señaló Canelada.

En cuanto a la muerte de su hijo, Rosa contó que Cristian «llegó a casa deprimido a eso de las cuatro de la mañana», luego de que «unos chicos del barrio que quizás se criaron con él aprovecharon a robarle el celular y las zapatillas porque no se podía defender porque tenía problemas en una pierna».

Y agrego: «Se deprimió mucho y se metió en su pieza a dormir. Al otro día fui a verlo a las cinco de la tarde y vimos que estaba ahorcado».