Claramente, una de las consecuencias inmediatas en el ámbito de la economía de la cuarentena estricta que el Gobierno nacional decretó para todo abril fue el derrumbe del 26,4% en la capacidad de generación de riqueza, como se define al PBI que se difunde trimestralmente, y al indicador anticipado, el Estimador Mensual de Actividad Económica, ambos por parte del Indec. Respecto del mes previo disminuyó 17,5%. En marzo el organismo había comunicado una baja de 11,5 por ciento.

“Todas las ramas de actividad presentaron incidencias negativas en la variación interanual del EMAE correspondiente a abril de 2020; entre las que presentaron las mayores incidencias se encuentran ‘Industria manufacturera’, ‘Comercio mayorista, minorista y reparaciones’ y ‘Construcción’, destaca el Indec.

El agregado de la industria, con un sector automotriz que cerró los establecimientos en abril, arrojó una caída de 34,4%; el comercio, con los shoppings cerrados, se contrajo 27%; y la construcción, que rápidamente paralizó las obras, se desplomó 86,4%, según la estimación del organismo oficial de estadística.

Si bien todos los sectores perdieron actividad en comparación con el año anterior, también sobresalieron por la magnitud de la recesión la de hoteles y restaurantes 85,6%; el transporte y comunicaciones 26,1%; inmobiliarias y empresas de remises 19,7%; la industria extractiva, como minera y del petróleo 19 por ciento.

Incluso disminuyó el PBI del sector público, basado en el pago de remuneraciones al personal, 12,9%; y el de la enseñanza 10,6%; mientras que en menor medida la cuarentena afectó en abril al agro: cayó 10,3%; los servicios de electricidad, gas y agua bajaron 8,3%; y la actividad bancaria, atenuada por el uso más intensivo de las transacciones electrónicas y de las tarjetas de débito que estaban inactivas, declinó 3,2%, informó el Indec.