El presidente Miguel Díaz-Canel, sorprendido por las manifestaciones espontáneas que estallaron en varias ciudades del país – incluida La Habana – dio a los revolucionarios “la orden de combate”, llamando a que “salgan a las calles donde quiera que se vayan a producir estas provocaciones, desde ahora y en todos estos días”.

Durante horas de la madrugada, el régimen desplegó al grupo élite de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba (FAR), conocidas como “los boinas negras”, un escuadrón de choque con el que la dictadura suele reprimir por la fuerza a la población desarmada de la isla y que siempre que salen a las calles, su accionar termina en hechos violentos en contra de los ciudadanos indefensos.

El gobierno de Estados Unidos reaccionó el domingo advirtiendo a las autoridades cubanas contra el uso de la violencia contra “manifestantes pacíficos”.

“Estados Unidos apoya la libertad de expresión y reunión en Cuba y condenaría fuertemente cualquier uso de la violencia contra manifestantes pacíficos que están ejerciendo sus derechos universales”, señaló en Twitter el asesor de Seguridad Nacional del gobierno estadounidense, Jake Sullivan.

Se registraron una cuarentena de manifestaciones, esparcidas en todo el territorio cubano.

A partir del medio día también se cortó el acceso a la 3G en gran parte del país y solo fue restaurada a mitad de la tarde. La mayor parte fueron transmitidas en directo en las redes sociales.

“¡Cuba no es tuya!”, gritaba una multitud reunida frente a las oficinas del Partido Comunista (PCC), la única formación política autorizada en Cuba.

“Tenemos hambre”, “Libertad”“Abajo la dictadura” fueron otras de las consignas que corearon durante esta jornada, cuyo desarrollo motivó que el presidente se trasladara a mediodía a San Antonio de los Baños, la pequeña localidad en la primera concentración, con miles de participantes, y que apareciera después en la televisión estatal.

Se produjeron choques, sobre todo en La Habana, donde la policía utilizó gases lacrimógenos, disparó sus armas al aire y utilizó tubos de plástico para golpear a los centenares de manifestantes que se echaron a la calle, constataron los periodistas de la AFP.

Los partidarios del gobierno también realizaron algunas contramanifestaciones en la capital.

Un importante dispositivo policial y militar fue desplegado en la capital y varias ciudades de provincia.