Empate histórico de la Selección femenina de fútbol en el Mundial

Deportes 11 de junio de 2019 Por
El 0-0 ante el poderoso Japón corona las luchas de un equipo que, entre otras cosas, peleó contra el olvido y la indiferencia.
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¿Por qué festejan un empate? ¿Por qué Vanina Correa, una arquera con experiencia mundialista, se arrodilla y se agarra la cabeza? ¿Por qué las suplentes caminan por el túnel de regreso al vestuario agitando las pecheras y la japonesa Hina Sugita -joven promesa del fútbol de su país y campeona Sub-17 en 2014- camina a su lado indiferente? Porque es el primer punto que Argentina logra en una Copa del Mundo femenina y porque enfrente estuvo el último subcampeón.

Porque hace menos de dos años le hacían un paro a la AFA después de dormir en el mismo micro que las había llevado a Uruguay a jugar un amistoso. Porque en dos presentaciones mundialistas les habían convertido 33 goles y solo habían anotado dos. Festejan porque, como dijo su capitana y mejor jugadora del partido para la FIFA, Estefanía Banini, apenas consumado el 0-0, "representan la lucha de la mujer argentina por la igualdad". Festejan porque pueden y porque se lo merecen.

En Francia no solo jugaban contra Japón, campeón en 2011 y en pleno recambio tras los títulos Sub-17 en 2014 y Sub-20 en 2018, también lo hacían contra el olvido. En 2018, del otro lado de la Cordillera, muchos argentinos se enteraron de que estaban jugando la Copa América de Chile cuando viralizaron una foto en la que posaban con sus manos detrás de sus orejas, en alusión a aquel Topo Gigio que Juan Román Riquelme le había hecho a la dirigencia de Boca en 2001. Ellas, entonces, también pedían ser escuchadas, aunque su problema era estructural y de larga data. 

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