Fue a atenderse por un golpe y el médico le metió un dedo en la vagina

Policiales 06 de junio de 2019 Por
El aberrante suceso ocurrió en el Hospital de General Pacheco. Una joven de 24 años dio detalles del calvario que sufrió dentro de una sala del centro médico. El acusado, un traumatólogo de unos 30, continúa trabajando en el establecimiento. La víctima pide justicia desesperada.
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Un traumatólogo que se desempeña en el Hospital de General Pacheco, fue denunciado por abusar sexualmente de una paciente, de 24 años, durante una revisión. La víctima dio detalles del aberrante suceso a Crónica, aseguró que el sujeto continúa trabajando en el centro de salud y pide justicia desesperada. "Me animé a hablar para que ninguna otra mujer sea sometida por esta bestia", dijo. 

Natalia, de 24 años, se tropezó con la bicicleta de su sobrinita en su casa el 22 de mayo y, tras sufrir heridas leves, se dirigió de inmediato al Hospital Provincial Magdalena V. de Martínez, situado en el citado distrito del partido de Tigre.

Allí, se realizó estudios de rigor y le dieron turno para una segunda consulta. En la siguiente visita, el traumatólogo que debía revisar el estado de sus costillas y rodillas, terminó introduciendo sus dedos en la vagina de la joven. La víctima denunció a Jonathan D'Alessandro (M.P. 4564441) ante la justicia. 

De acuerdo a lo que contó la propia denunciante, "primero me atendió un médico que tenía acento brasileño en el consultorio N°3 del hospital. El doctor me mandó a hacerme unos estudios y después regresé a la sala. Ahí me atendión D'Alessandro, que había hecho el cambio de turno con el otro médico". Jonathan la atendió normalmente y le dio otro turno para el 25 de mayo para controlar que "todo estuviera bien". 

Al llegar el día de la revisión, la joven se dirigió al mismo consultorio y esperó en la puerta durante 10 minutos. Una mujer que trabaja en la administración, le dijo que el médico D'Alessandro la estaría esperando en otra sala, situada del otro lado del hospital. En ese lugar, la víctima fue abusada sexualmente.

El calvario en primera persona

Al dirigirse a la segunda sala, Natalia no se cruzó con ninguna persona, solo con Jonathan, el traumatólogo que le dio el segundo turno. "Me llamó la atención que no hubiera gente en el lugar. Además, el hombre me hizo pasar por una puerta grande de chapa, que está detrás del consultorio. No sé por qué, pero lo seguí sin hacer preguntas", dijo la víctima a Crónica. 

Pese a que la situación distaba de ser normal, Natalia no tenía motivos para dudar de la atención en un centro asistencial público. Sin embargo, "cuando estábamos en el consultorio, aproveché para preguntarle si sabía de algún especialista de rodillas. Hice patín desde los 14 años y, a veces, me duelen. Me dijo que él era experto en el tema y se ofreció a revisarme. Luego, me preguntó si quería levantarme el pantalón o si prefería bajármelo".

"Tenía un jean chupín y me era imposible subirlo hasta las rodillas. Además, le comenté que hacía mucho frío en el lugar", detalló Natalia. De inmediato, el profesional acercó una estufa eléctrica, se tiró al piso y la enchufó. Con una sonrisa, le dijo: "Mirá lo que hago por vos". 

La joven tomó el comentario como un chiste y se sacó el pantalón. "Me revisó normalmente las rodillas y me dijo que me iba a mandar a hacer una resonancia. Le pregunté si sabía si daban turnos muy espaciados para ese tipo de estudios y me dijo: 'pasame tu número, me dejás tus datos y te aviso cuándo tenes que venir'. Le pasé mi celular, me pareció un buen gesto", aseguró. 

Luego, el sujeto le pidió a Natalia que se acostara en la camilla. "Me dijo que me diera vuelta porque, supuestamente, el problema de las rodillas podía generar una dificultad en mi espalda. Me empezó a hacer masajes, me dijo que me relajara, me tocó la ingle y, sin mediar palabra, me introdujo un dedo en la vagina. No podía creer lo que estaba pasando, me quedé en estado de shock, no pude siquiera reaccionar".

La voracidad sexual de un depravado

El relato de Natalia estremece por el perverso modus operandi del profesional de la salud. "Mantuvo su dedo en esa posición, moviéndolo de manera masturbatoria por, al menos, media hora. Con la otra mano, me revisaba. Moví mi cuerpo en varias ocasiones y le dejé en claro mi incomodidad. Estaba juntando la fuerza para decirle algo e irme. Sin embargo, no pude. Él notó gestos incómodos en mi rostro y me preguntó si me estaba doliendo. No pude decirle nada, no me salió ninguna palabra, me quedé inmóvil". 

Mientras que el traumatólogo hacía gala de un llamativo nivel de morbosidad y saciaba sus bajos instintos aprovechándose del estado de shock de la joven, el teléfono del sujeto sonó.  

Según pudo escuchar la víctima, lo llamaban porque otro paciente lo estaba esperando. En ese momento, ella aprovechó para levantarse y vestirse. "No impidió que me fuera, me saludó normalmente, con un beso en la mejilla. Luego, recibí un mensaje a mi celular que decía 'Jonathan'", concluyó la denunciante. 

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