Buscan prevenir catástrofes con la ayuda de animales

Mundo 14/04/2017
Un proyecto de índole internacional buscará aprovechar la capacidad predictiva de ciertas especies para anticiparse a erupciones volcánicas, tsunamis y terremotos. También será clave para combatir el tráfico ilegal.

El Proyecto de Cooperación Internacional para la Investigación Animal Utilizando el Espacio o, simplemente, ICARUS, es una colaboración mundial de científicos expertos en animales que apunta a establecer una infraestructura basada en satélites para la observación de pequeñas especies como aves migratorias, murciélagos o tortugas marinas. La fase de prueba comenzará en octubre, y será liderada por Martin Wiselski, director del Instituto de Ornitología Max Planck en Alemania y profesor de la Universidad de Konstanz.

ICARUS ayudará a resolver dos grandes enigmas de la biología: la ontogenia de los rasgos conductuales y de movimiento de los animales silvestres, y la selección que actúa sobre los individuos en la naturaleza —esto es, dónde, cuándo y por qué los individuos mueren—. Pero más allá de enriquecer al campo de las ciencias biológicas, este seguimiento satelital tendrá diversos beneficios para la humanidad. Se utilizarán los sentidos evolucionados de los animales para la teledetección, posibilitando el pronóstico de desastres naturales, el análisis de la propagación de enfermedades (gripe aviar, ébola, fiebre aftosa), el entendimiento de ciertos servicios ecosistémicos (polinización, control de plagas, dispersión de semillas), la conservación de especies amenazadas y el control del tráfico ilegal, la adición de datos sobre cambio climático y el descubrimiento de migraciones desconocidas.

“Si bien existe una teoría de que los animales son capaces de predecir los desastres naturales, obtener evidencia científica de ello no resulta fácil. Sin embargo, se pueden encontrar numerosos ejemplos de comportamientos que parecen predecir terremotos, tornados y otras situaciones naturales que expresan los diferentes taxones”, explica Verónica D’Amico, doctora en Biología especialista en cambio climático e investigadora del Conicet. Y continua diciendo que esto se debe a que los animales “deben adaptarse al ambiente, que cambia constantemente, mediante la expresión de sus agudizados sentidos. Algunas aves como los albatros, o también los tiburones e incluso los animales domésticos, pueden detectar cambios en la presión atmosférica, percibir modificaciones en la calidad del aire, deformaciones en el suelo, o micro temblores”.

¿Cómo funciona?
Se recolectarán los datos en registradores de caja negra usando GPS, aceleración en 3D y otros sensores, todos ellos alimentados por una fuente energética autónoma consistente en una célula solar con pilas recargables. La información será recogida por un módulo ruso de la Estación Espacial Internacional (EEI) que circulará a 320 km por encima de nuestro planeta, según informa Clarín. Todos los resultados serán de acceso público y gratuito a través del sitio web MoveBank.

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