De Oscar Centeno a Leonardo Fariña, la obsesión del poder K por los bolsos con dinero.

Nacionales 02 de agosto de 2018 Por
Valijas, autos y aviones fueron usados por el Gobierno anterior para llevar la plata desviada de la obra pública. Testigos, arrepentidos y detenidos de la "década ganada"
we

Primero apareció un joven veinteañero como "valijero" de Lázaro Báez, uno de los empresarios más beneficiados por el reparto de la obra pública durante el kirchnerismo. Después, un exsecretario de ese gobierno revoleó bolsos con dinero en un convento del conurbano. Y, ahora, un chofer que durante diez años anotó en cuadernos escolares cada uno de los viajes en los que su jefe trasladó millones en coimas hizo explotar un escándalo político.

Leonardo Fariña, José López y Oscar Centeno, el chofer de Roberto Baratta, fueron solo tres de muchos exponentes de una de las obsesiones de lo que alguna vez fue el kirchnerismo en el poder: los bolsos llenos de plata.

Fariña, el joven del rodete que irrumpió en los sets de televisión de la mano de Karina Jelinek, fue el primer "arrepentido" de la "década ganada": le contó a Jorge Lanata que la plata era tanta que se pesaba. Periodismo Para Todos(PPT) reveló como nunca antes la "ruta del dinero K".

Por esa investigación, una vez que cambió el poder, Lázaro Báez fue detenido el 5 de abril de 2016. Ahora espera el juicio. Para eso, también, fue clave un video en "La Rosadita" donde su círculo íntimo usaba una máquina de contar billetes. Dos de los aviones que usaron para llevar y traer los bolsos terminaron mal: uno incendiado y otro abandonado. El fiscal Guillermo Marijuan incluso ordenó realizar excavaciones en los campos de Lázaro en el sur, pero nunca encontró plata enterrada.

Dos meses después de la caída de Báez llegó la de José López. El exsecretario de Obras Públicas durante todo el kirchnerismo fue arrestado la madrugada del 14 de junio de 2016 mientras intentaba esconder bolsos con 9 millones de dólares en un convento de General Rodríguez.

"Era plata de la política", dijo ni bien lo enviaron a la cárcel de Ezeiza. Nunca más habló. Ni siquiera en el juicio por esos bolsos.

La que sí habló, y hasta publicó un libro, fue Miriam Quiroga. La mujer fue siete años secretaria de Néstor Kirchner. En PPT no dudó en afirmar: "Yo lo que vi son los bolsos. Vi personas. Movimientos. Después un compañero -Daniel Muñoz, exsecretario privado presidencial- me dijo, agarrá. Se pesa. Le dije que me pasara algunos para mí".

Los dichos de Quiroga nunca pudieron ser comprobados en la Justicia. Y Muñoz, quien le habló de los bolsos en la Casa Rosada, murió.

La ruta del dinero de la obra pública no terminaba en la ciudad de Buenos Aires o en el conurbano bonaerense. También llegaba al norte. Particularmente a la Jujuy de Milagro Sala.

Ahora, los cuadernos Gloria de Centeno confirmaron lo que en los casos anteriores sospecharon los investigadores: que el kirchnerismo en el poder organizó un sistema para financiarse a través de plata desviada de la obra pública. Néstor Kirchner, según los "cuadernos de las coimas", lo habría admitido el 20 de mayo de 2010: "Que pobres estuvimos esta semana".

Según se desprende de las anotaciones, el chofer llevó a Baratta, durante diez años, mientras recolectaba coimas proveniente de la obra pública. Luego, de acuerdo a sus notas, se dirigían a los mismos lugares: la Quinta de Olivos, la Casa Rosada o las casas particulares de los Kirchner. Siempre hacían el mismo recorrido y siempre con los bolsos al hombro.

El expresidente murió el 27 de octubre de ese año. Los bolsos con dinero continuaron hasta el último día de gobierno de Cristina Kirchner.

Te puede interesar