Juan David Nasio: "Una pareja debe tener sexo al menos dos veces por semana"

Internacionales 12/08/2017 Por
El eminente psicoanalista aseguró: "Dime cómo amas y cómo eres amado y te diré si serás depresivo"
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Juan David Nasio, psicoanalista y psiquiatra, es una eminencia en el campo de la medicina y de la psicología. Su enorme sucesión de diplomas comenzó, nada menos, tras ser elegido por Jacques Lacan como su discípulo y traductor. Está de visita en Buenos Aires presentando su libro Sí, el psicoanálisis cura, una suerte de tratado de enorme rigor científico pero de escritura al alcance de cualquiera, basado en más de 50 años de experiencia. Leyéndolo, luce esencialmente como una proclama de reivindicación de su oficio, tan criticado desde las neurociencias, el coaching o el counseling. "El psicoanálisis no es una experiencia intelectual",  y agrega enseguida: "Es una terapia para ayudar y aliviar al que sufre".

En una extensa entrevista, Nasio sostiene que las parejas abiertas están destinadas al fracaso, que dos personas que se aman "deben además tener sexo dos veces por semana, por lo menos",  afirma que "viendo cómo ama o es amado alguien se puede saber si caerá en depresión" y que el que acude al psicoanálisis llama a su terapeuta desde el sufrimiento.

— Apelo a su experiencia de más de 50 años. La otra vez hablábamos del sufrimiento por amor. ¿Se puede morir por amor?

— Sí, yo creo que uno se puede deprimir por amor. Justamente es el tema de la conferencia que voy a dar este sábado sobre la depresión. Claro, uno puede morir por amor, suicidarse por amor. Por supuesto la persona que se suicida por amor, muere por amor, es alguien que está deprimido. Y quiere decir que está enfermo, que la manera de amar que él tenía con la persona por la cual él va a matarse es una manera de amar enfermiza. Hay que saber que cuando uno sufre mucho y se deprime por una separación o una ruptura amorosa el problema está en cómo amaba antes. Yo digo y lo voy a decir en una conferencia, digame cómo usted es amado y cómo usted ama y yo le diré si usted corre o no el riesgo de caer en depresión. Usted me pregunta, bueno, doctor Nasio, ¿cuál es esta manera enfermiza de amar que va a hacer que uno caiga en depresión? La manera enfermiza de amar que hace que uno caiga en depresión es que la persona que yo amo hace que si ella no me ama yo no me amo. Eso es una enfermedad, ahí estamos mal.

— Esa es una dependencia patológica.

— Exactamente, eso es una dependencia patológica. Pero si yo le digo a mi mujer o mi mujer me dice bueno, ¿a dónde vas? No, tengo ganas de irme de viaje a ver a mis amigas. Bueno, pero no mucho, eh. ¿Cuánto tiempo? Y, 15 días. No, es mucho 15 días, no, no, yo no puedo dejar 15 días sin que nos veamos, no, no. En cambio si yo digo ah, ¿te vas 15 días? Bueno, muy bien, mirá, yo al mismo tiempo justamente tengo proyectado ir a París a ir a ver algo, así que nos vamos cada uno. Eso a mí, lo que aprendí en el consultorio porque no es una cosa moral que yo digo, esa pareja con ese comportamiento a la Jean Paul Sartre-Simone de Beauvoir, cada uno hace lo que quiere, no digo que no ande, pero es muy frágil.

Yo estoy por la dependencia, ya lo digo enseguida, adoro la dependencia. Yo soy un dependiente y viva la dependencia. Yo estoy contra la defensa de la autonomía. Esa es mi experiencia. Yo pienso que en una pareja, ahora voy a responder su pregunta, pero aprovecho el problema de la dependencia, pienso que en una pareja no hay buen modo, buena solución, para vivir en armonía. Toda pareja tiene conflictos. Y para mí la manera, la menos complicada pero que no es de ninguna manera una solución, es estar dependiente. Es una relación de dependencia. Por supuesto esta dependencia no tiene que ser tan enferma que yo no puedo amarme a mí mismo sin el otro.

— ¿Y el amor a distancia?

— No dura mucho. Lamento para los internautas que quieren soñar con eso. Mi respuesta es que cada vez que un hombre y una mujer se separan geográficamente por mucho tiempo por más que haya videoconferencia, internet, etcétera, es muy difícil. El amor no resiste.

— El amor supone la proximidad física.

— Absolutamente. El amor supone la proximidad física. El amor supone también, yo digo que tengo la idea de, yo creo que lo hablamos, del banquito con las cuatro patas.

—  En estos días se discute el tema de las parejas abiertas, aquellas parejas que a lo Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre se cuentan sus conquistas, parejas que conviven y admiten la libertad de tener actividad sexual con terceros.

— Yo pienso que no va a andar eso, no. Para mí no anda. ¿Por qué? No anda porque primeramente lo constato. Segundo, porque no anda desde el inicio de la humanidad; entre los sumerios, 2.800 antes de Cristo, había sanciones, se mataba a la mujer que engañaba al marido, y al amante lo echaban del pueblo. Quiere decir que hay algo en el ser humano que necesita la exclusividad del amor y al mismo tiempo esto plantea el problema de la infidelidad, de un lado necesitamos la exclusividad del amor, yo te quiero para mí, no quiero nada más, nadie más, y al mismo tiempo tengo ganas de lo nuevo, de conocer, de explorar. Y ahí estamos, entre las dos cosas, exclusividad del amor y explorar lo nuevo. Mucha gente explora lo nuevo pero quiere la exclusividad del amor del otro.

En una palabra, las parejas abiertas donde todo es posible, cada uno su vida, yo los respeto, no puedo decir que no, pero pienso que las perspectivas de ruptura son de 80 por ciento.

— O sea, la fidelidad no es un mandato cultural.

— No, yo pienso que no. La cultura es muy importante, por supuesto, pero pienso en el cuerpo, para mí el maestro, el amo, no es la cultura, es el cuerpo. Lo que domina son las ganas de comer. Lo que domina son las ganas de ir al baño. Lo que domina son las ganas de estar sano. Lo que domina son las ganas de hacer el amor. Lo que domina es el cuerpo. El cuerpo para mí está a la base. Por supuesto, no es exclusivo, está el cuerpo, está el otro. Para mí hay tres seres o tres entidades mayores: mi cuerpo, que tiene que estar sano, el otro que yo espero que me ame y que yo necesito amar, para mí el amor es una necesidad; y luego están los otros, la cultura.

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