Escándalo de la carne en Brasil: en el Gobierno aseguran que no hay riesgos para la salud en Argentina

Internacionales 21 de marzo Por
Es por dos frigoríficos que adulteraron alimentos y están en nuestro país. De todos modos, este mediodía el ministro de Agroindustria irá al Senasa para analizar el tema.
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El ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, irá este mediodía a la sede del Senasa (Servicio Nacional de Sanidad Animal) para analizar con sus cuadros técnicos la crisis desatada en Brasil por un acto de corrupcion criminal y sus posibles implicancias en la Argentina. Eso sí, de una sola cosa dicen estar seguros en el más alto nivel del Gobierno: “Lo que sucedió en Brasil no puede provocar daños en la salud humana en la Argentina”, dijo a Clarín un funcionario que pidió reserva de su nombre a la espera de un comunicado oficial. "El Gobierno busca ser muy cauto y prudente en este tema", explicaron.

De acuerdo a ese funcionario, con gran poder de decisión en estos temas, los frigoríficos de los grupos JBS y BRF que están involucrados en la alteración de alimentos en Brasil, no podrían repetir esas prácticas criminales en la Argentina.

Esto es porque sus plantas categorizadas como A tienen inspectores permanentes, las 24 horas, de un Senasa que, a su vez, es inspeccionado por los compradores del exterior y se considera como uno de los organismos estrella en el mundo en sanidad animal. Esas plantas tienen otros controles adicionales sobre los residuos y se suman los que realizan inspectores de los propios países que les compran la carne.

También se minimiza el efecto por las importaciones que realiza Argentina de carne de cerdo desde Brasil. “Son apenas 6.000 toneladas al año y están muy controladas sanitariamente por Senasa y el Anmat”, aseguran los funcionarios consultados.

JBS y BRF tienen un peso decisivo en el negocio de la carne en el país. Exportan el equivalente al 20% de las 230.000 toneladas que Argentina embarcó el año pasado y son relevantes en la cuota Hilton, los cortes de mayor calidad que se destinan a Europa. Además con marcas emblemáticas como Paty son clave en el consumo interno.

Entre los exportadores de carne locales hay asombro por lo que sucedió en una industria como la brasileña que embarca al mundo el equivalente a US$ 7.000 millones en carnes rojas y US$ 6.000 millones en carne aviar. Su salida de los mercados, que por ahora parece restringirse a 22 plantas de las 4.000 que contabiliza el país vecinos, está provocando cambios acelerados en el comercio global de este alimento.

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